Cambio climático: ¿gran oportunidad económica para Latinoamérica?

El 2 de junio de este año, el presidente de Estados Unidos Donald Trump retiró al país que comanda del Acuerdo de París contra el cambio climático, con el objetivo de dar una mayor libertad a las empresas estadounidenses de controlar el nivel de contaminación al medio ambiente. ¿Cómo impacta esta medida en América Latina y en qué estado se encuentran las inversiones en energías renovables?

El Acuerdo de París

 

El acuerdo generado en el marco de las Naciones Unidas por 195 países en el año 2015 busca regular la emisión de gases del efecto invernadero con el objetivo de combatir el cambio climático, cuyas consecuencias más observables son el calentamiento global, el derretimiento de los glaciares y el cambio en los ciclos de lluvia y sol en amplias regiones del mundo.

Durante su campaña electoral, Trump desconoció la existencia del cambio climático como tal, con lo cual la salida del Acuerdo de París no tomó enteramente por sorpresa al mundo. Al desconocer la existencia de un cambio climático, planteó la falta de necesidad de tomar medidas para evitarlo, y por lo tanto puso por encima el potencial crecimiento económico de EEUU por sobre las consecuencias globales que dichas decisiones puedan tener. Esta visión aislacionista, implementada por el segundo país con mayor nivel de emisiones de dióxido de carbono -principal fuente del efecto invernadero- es preocupante de cara al futuro.

Latinoamérica -en cambio- dista mucho de la visión de Trump, y se encuentra fuertemente abocada a la generación de energías limpias y a la lucha contra el cambio climático. Veinticinco países latinoamericanos ratificaron el acuerdo, y Argentina y México se muestran como países donde las energías renovables se encuentran en auge.

Energías renovables en México

 

México comenzó más temprano a involucrarse en la búsqueda de fomentar las energías renovables, probablemente por el impacto que pueda generar al menos localmente una migración de la matriz energética. Es importante recordar que el 60% de la población total mexicana es vulnerable al cambio climático.

En ese sentido, con la ley de reforma energética de 2013 comenzó una nueva etapa para el desarrollo de energías renovables, con metas muy ambiciosas: para el año 2024 se busca que el 35% de la energía total mexicana sea generada por fuentes renovables.

Luego del establecimiento de la ley y su reglamentación, las inversiones no se hicieron esperar. Ya para el año 2014 existían unos 45 proyectos de inversión en energías limpias, y para el 2015 -de acuerdo a estadísticas de ProMéxico-, más del 25% de la energía total mexicana provenía de fuentes renovables, con especial foco en la energía eólica y, en menor medida, la energía hidroeléctrica.

La inversión extranjera, y particularmente española, fue la gran impulsora de proyectos. Esto indica no sólo los objetivos no resultan imposibles de realizar sino que otros países pueden aprender sobre lo ya realizado allí.

 

Situación en Argentina

 

Los últimos dos años han brindado un gran dinamismo a la generación de energía limpia en Argentina, luego de la votación y reglamentación de la ley 27.191 que establece que para finales de 2017 el 8% de la energía argentina sea creada por fuentes renovables; y cuyo objetivo más ambicioso es el de alcanzar la meta del 20% para el año 2025.

En ese sentido, las estadísticas muestran un constante crecimiento de las energías limpias y, en la actualidad, hay unos 59 proyectos de energías renovables firmados y en proceso de implementación en el marco del programa RenovAr. En este programa, el Estado brinda incentivos fiscales de distinto calibre a todos aquellos proyectos que comiencen a ser ejecutados antes del final de 2017. Recientemente el primero de esos proyectos comenzó a brindar energía a través del biogas.

No obstante, el objetivo del 8% para 2017 parece complicado de conseguir en los tiempos establecidos. En la actualidad, menos del 2% de la energía es de fuentes renovables, sumado a que el déficit energético argentino pone por encima lo necesario sobre lo importante. Esto hace que proyectos de energía no limpia tomen relevancia por necesidad más que por convicción. Entre ellos se encuentran la exploración de shale gas y shale oil en Vaca Muerta.

El futuro

La importancia de ir hacia una generación sustentable y responsable de la energía marcaran -ya sea a corto o a largo plazo- el potencial de los países de crecer y a la vez no arruinar el ecosistema.

Los costos del cambio climático en las economías regionales serán altos. ¿Serán México y la Argentina los principales impulsores de las energías renovables en la región, mediante la efectivización de proyectos? Solo el tiempo nos dirá.

*Artículo publicado en el Blog de Yahoo! en Español el 2 de agosto de 2017

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